LOS ULTIMOS DIAS DE LA HUMANIDAD KARL KRAUS PDF

The Scaevola fruteschen Mill. Later, Ehrlich faints at a party due to his pulmonary tuberculosis. Consumption of Added Sugars among U. A strange challenge to test myself.

Author:Dashakar Guktilar
Country:Saint Lucia
Language:English (Spanish)
Genre:Software
Published (Last):5 December 2009
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El vienйs sin atributos Viena, El director de una corrosiva publicaciуn periodнstica camina por la ciudad. Sufre de agorafobia, y el sуlo cruzar la calle puede ser un trabajo penoso. Cuentan que la calle estaba oscura, y que el ciclista no pudo evitarlo. Eso le ha valido una tardнa ubicaciуn entre los nombres mбs emblemбticos de la literatura alemana de la primera mitad del siglo XX: Robert Musil, Franz Kafka , Thomas Mann y Bertolt Brecht.

Como autor satнrico, se lo suele colocar a la par de Juvenal y Jonathan Swift, y su influencia ha sido decisiva en la obra de escritores como Elias Canetti, quien lo ha reconocido como su maestro, titulando incluso la segunda parte de su autobiografнa como La antorcha al oнdo, en alusiуn a la revista insignia de Kraus, La antorcha Die Fackel.

Karl Kraus naciу burguйs y judнo en la pequeсa ciudad de Jicнn, Bohemia hoy Gitschin, Checoslovaquia , el 28 de abril de , y fue el noveno hijo de Jakob Kraus, fabricante de papel y Ernestine Kantor. En el traslado del negocio familiar hace que los Kraus se instalen en la macrocefбlica capital austrнaca. Ya adolescente, Kraus ingresa al Gymnasium Franz-Joseph, donde un cruce de palabras con un profesor de religiуn afecta un rendimiento destacado, especialmente en latнn.

La Viena finisecular y de principios de siglo era, en ese momento, un potente polo de atracciуn para los intelectuales de las mбrgenes del debilitado Imperio, en especial para los judнos.

Las letras, el arte y el saber se vieron especialmente favorecidos, exhibiendo un esplendor sуlo comparable al de los mejores tiempos de la historia de Occidente. Y es asн como a sus ojos, la Viena de los Habsburgo transcurriу como un gran baile de mбscaras. Impugnar ese fingimiento que tambiйn revelarнa Musil en El hombre sin atributos, fue el gran motivo de su obra. Con este lacуnico aporte a la lingьнstica de su tiempo, Kraus coloca a la lengua en el centro de sus preocupaciones.

No es raro entonces que la prensa se transformara en el blanco de su crнtica. Y si por definiciуn periodista es la persona que periуdicamente informa sobre eso que otros no ven, Kraus fue un periodista en el sentido mбs puro del tйrmino.

Eso sн, supo intuir de manera sorprendente la barbarie de los totalitarismos, donde los medios de comunicaciуn masiva jugaron un papel decisivo. Die fackel Sus coqueteos con el periodismo comienzan en con la publicaciуn de reseсas literarias. El mundo acadйmico no cuaja con йl, y pronto abandona sus estudios en la Facultad de Derecho, y mбs tarde en la de Filosofнa para dedicarse por entero a la actividad periodнstica. Ya en Kraus trabaja en la revista vienesa Die Waage y, en , se da el lujo de rechazar un puesto en el periуdico mбs representativo de la monarquнa, la Neue Freie Presse.

Allн tuvo contacto con un grupo de jуvenes talentos literarios, tales como Hugo von Hofmannsthal y Arthur Schnitzler. Todo funciona de maravillas hasta que en enero de el palacio Herberstein donde se ubicaba el Cafй, es transformado en un edificio de apartamentos. El panfleto le supondrб un йxito rotundo y tambiйn los puсetazos de Felix Salten, el futuro autor de Bambi, una vida en el bosque. Cree encontrar entonces respuestas en el catolicismo, y es asн como en , oficiando de padrino Adolf Loos, recibe el bautismo catуlico.

Este juicio no toma en cuenta sus discrepancias con la Iglesia Catуlica, las mismas que en lo alejaron definitivamente de ella. Tampoco toma en cuenta su arremetida contra poetas y sacerdotes que glorificaron la muerte en combate y, en definitiva, contra todo lo infundadamente consagrado.

Jamбs se equivocaba: no podнa equivocarse. Y bajo la mirada burlona del sбtiro y de la comedia de su portada, la sбtira fue la mejor aliada en esa cruzada contra la hipocresнa. Con una caracterнstica tonalidad roja y una frecuencia mensual, la revista tambiйn tuvo su redacciуn en Berlнn hacia el aсo , y al aсo de su cierre, habнan circulado nъmeros. El saldo final es de 30 mil pбginas, por las que desfilan ensayos, poemas, estudios, aforismos y fragmentos teatrales.

Los nombres mбs reputados del arte, el psicoanбlisis, el periodismo, la justicia y la polнtica fueron puestos en el banquillo. Nunca fue tan oportuna la ayuda de su abogado y amigo Oskar Samek, con quien superу los cientos de querellas en las que se vio envuelto.

Querellas que, muchas veces, el propio Kraus emprendнa contra algъn medio por la errуnea publicaciуn de alguno de sus textos. Es que para Kraus, un error gramatical no era sуlo eso, una equivocaciуn, sino un documento fehaciente contra la moral dudosa de su autor. Son, sin embargo, tiempos duros, porque ese mismo aсo fallece de tuberculosis su amante, una joven llamada Anna Kaldwasser, mбs conocida como Annie Kalmar Actriz de escaso reconocimiento, blanco de las crнticas de la prensa local, Kalmar fue una mujer crucial en la vida de Kraus.

Rechazada ella, temido йl, es conmovedor el cuidado que Kraus le prodigarб aъn despuйs de muerta. En , Kraus le dedicarб a su amada, su Teatro onнrico Traumtheater , llevada a escena en en Viena y Berlнn, y en en Munich. Este rechazo al arquetipo y su apetencia por los clбsicos, cuestionaron la modernidad de la obra de Kraus. El collage, tйcnica propia de las vanguardias , se transformу asн en el ardid predilecto para satirizar los discursos de su tiempo y despistar a los censores.

Ante la sinrazуn, Kraus, el vengador de la palabra, opone el silencio. El primero de sus tan significativos silencios.

Aforismos En Kraus ya habнa encontrado una fуrmula de lujo para combinar su talento literario con su capacidad satнrica: el aforismo. Desde ese aсo, los aforismos invaden las pбginas de Die Fackel poblando, a veces, nъmeros completos. En y hasta el final de su vida, decide trabajar en la mбs completa soledad. Se convierte asн en el director, corrector y ъnico redactor de Die Fackel.

Tambiйn en su vida personal la soledad fue ganando terreno; una soledad que crecнa conforme aumentaba su popularidad. No obstante sus detractores, Kraus supo tener buenos amigos con quienes reunirse en algъn cafй hasta altas horas de la madrugada, y tambiйn un pъblico fiel que le prodigу su admiraciуn en miles de cartas que йl, por supuesto, desdeсaba.

Y es que Kraus fue un outsider muy particular, dueсo de un prestigio que en hizo que un grupo de profesores parisinos lo propusiera para un Premio Nobel de Literatura que nunca obtuvo.

En el terreno polнtico, Kraus fue un personaje casi inclasificable. Su procedencia burguesa y cierta tendencia conservadora no lo hicieron dudar, sin embargo, a la hora de apoyar a los socialdemуcratas a partir de Incluso en Karl Seitz, presidente de la Repъblica, de orientaciуn socialdemуcrata, felicita a Kraus por los veinte aсos de Die Fackel.

Pero en los socialdemуcratas no parecнan frenar una posible alianza con el nacionalsocialismo alemбn, y es entonces cuando se alнa con los socialcristianos, apoyando en al canciller Dollfuss. Esto tiene consecuencias negativas para Die Fackel, ya que en , luego de una fuerte crнtica al gobierno socialdemуcrata, pierde el grueso de sus lectores.

Adorno y Walter Benjamin, estos tres ъltimos, fundadores de la decisiva Escuela de Frankfurt. A la distancia, y luego de treinta y siete aсos de publicaciуn ininterrumpida Die Fackel sigue siendo un ejemplo paradigmбtico de periodismo independiente, y un ejemplo contundente de simbiosis entre obra y autor.

Sus ojos fulguraban febriles tras la lбmpara. Tenнa aspecto juvenil, atrincherado tras sus grandes ojos como tras unas espesa cortina, gesticulando vivaz con sus manos nerviosas, delgadas y huesudas. Su voz era tajante. Kraus era una persona apremiante por naturaleza. Nada mбs elocuente que esta frase suya, para reflejar el lugar que Kraus le dio al teatro en su obra. Los primeros intentos de Kraus en la actuaciуn datan de su йpoca universitaria, cuando participa en algunas obras estudiantiles.

En enero de prueba suerte con su papel de Franz Moor en Los bandidos de Friedrich Schiller, pero fracasa. El tropiezo no reprime, sin embargo, esa capacidad para la parodia que hizo de sus lecturas pъblicas un verdadero espectбculo. En estas lecturas, que lograban desbordar las instalaciones de la Sala de Actos de la Asociaciуn de Arquitectos y las salas de la Konzerthaus, montу su teatro andante y a escala, que tambiйn paseу por Checoslovaquia, Alemania y Parнs. En el escenario, al igual que en su prosa, abogу por un cuidadoso despojamiento: una mesa, una silla y una lбmpara eran mбs que suficientes.

Sуlo en algunas oportunidades solнa acompaсarlo algъn pianista que permanecнa detrбs de un biombo. Kraus obraba entonces como un lнder frente a la masa, leyendo de memoria y mimetizбndose con sus personajes. Al mнnimo ruido, la lectura se interrumpнa, ejerciendo asн un poder que, al igual que en Die Fackel, lo consagrу como un juez solitario, un lнder innato ante una multitud alucinada y expectante.

Kraus hizo su apariciуn en el podio. Era un hombre frбgil, de cabellos grises, encorvado, y con un hombro mбs alto que otro. Tenнa un rostro noble y bien cincelado, y unas manos muy expresivas. En requerнa mucho valor protestar contra la guerra y ridiculizar a los seсores de la guerra , muchos de los cuales eran miembros de la familia imperial. Citу a los escritores, y a los poetas lнricos que glorificaban la muerte en combate, mientras ellos se resguardaban detrбs de la mesa de un editor.

Shakespeare y los clбsicos El primer reconocimiento de las lecturas llegу con Los tejedores de Gerhart Hauptmann. En incluyу en su repertorio algunas escenas de Shakespeare y, de allн en mбs, la proporciуn de textos ajenos fue en aumento. Ademбs de la insoslayable maestrнa literaria, seguramente el altнsimo sentido moral de las obras de Shakespeare haya sido la condiciуn decisiva para cimentar esa admiraciуn.

El 29 de mayo y el 16 de junio de Kraus pone en escena la entonces prohibida obra de Wedekind La caja de Pandora. Kraus la dirige y representa un pequeсo papel como Kungu Poti. Esta iniciativa serб decisiva en la creaciуn de la уpera Lulъ, puesto que Alban Berg asistirб al estreno.

Su compromiso con el teatro tambiйn se extendiу a la crнtica, y al redimensionamiento de un autor casi caнdo en el olvido: Johann Nestroy. Su olfato crнtico tambiйn lo ayudу a reflotar la figura del mъsico franco-alemбn Jacques Offenbach, de quien recitarб operetas en varias oportunidades. Adaptу catorce de ellas, y entre y , participу en Berlнn de un ciclo radiofуnico de quince programas dedicados al mъsico; lo que mбs le atraнa de su obra era el carбcter irracionall y satнrico que tanto contrastaba con la superficialidad de la opereta de principios de siglo en Viena.

Ni los excesos ornamentales de Max Reinhardt ni el teatro politizado de Piscator, fueron de su agrado: precisamente de ambos, rechazу una oferta de representaciуn de Los ъltimos dнas de la humanidad. Sуlo hacia el final de la Primera Guerra, entre y , Los ъltimos dнas de la humanidad se publica en entregas.

Pero la complejidad de la obra obliga a Kraus a adaptarla, reduciendo el nъmero de escenas y eliminando las intervenciones del Criticуn y el Optimista, dos de sus personajes mбs significativos.

Eso provocarб, estoy seguro, el desagrado de mis contemporбneos. Pero ni Literatura En Kraus escribe la ъltima de sus obras dramбticas, Los insuperables Die Unuberwindlichen , donde se reserva, en clave de anagrama, el papel de Arkus. Secreto y poesнa Su relaciуn con la Baronesa Sidonie Nбdhernэ von Borutin fue un secreto celosamente guardado durante veintisйis aсos.

Sуlo tras la muerte de Kraus, un cъmulo de 1. La suya fue una pasiуn tortuosa, como casi todas, y quizбs a ella se deban los poemas amorosos que Kraus escribirб entre y , cuando emprende con la Baronesa un largo viaje por Suiza. No deben haber sido pocos los recaudos que una persona tan expuesta como Kraus tuvo que manejar, durante casi la mitad de su vida, para evitar un escбndalo que, al parecer, no hubiera favorecido a ninguno de los dos. Epнlogo En , el ascenso de Hitler era una palpable realidad.

Ante la gravedad de la situaciуn, los seguidores de Kraus le reprocharon su silencio, un silencio que ya lo habнa paralizado en Si en el comienzo fue el verbo, al final sуlo podнa ocurrir su muerte, el asesinato de la palabra.

La vigencia de Kraus estб intacta. Aquel dнa de , la bicicleta que saliу de la oscuridad le significу a Kraus un ataque cerebral, la supresiуn del habla y las complicaciones cardнacas que derivaron en su muerte, el 12 de junio de , a los 62 aсos de edad. Antes de salir a la calle, habнa dejado sobre su escritorio un libro que jamбs publicarнa, La tercera noche de Walpurgis.

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Frases y Citas Célebres de Karl Kraus (43 frases)

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